Bogotá D.C.,  agosto de 2009

Quienes somos | Contáctenos   

 Inicio | Editorial | La ciudad | Cultura | Guía | Opinión | Tecnología | Cartas de los lectores | Ediciones anteriores

 
Las cifras corroboran que la criminalidad ha aumentado en Bogotá
¡Cuidado! Peligro en la ciudad
La crisis económica, la poca fuerza pública, el análisis de cifras poco confiables y la falta de ética ciudadana son algunos de los factores por los que ha crecido dramáticamente la victimización en Bogotá. Matices de una ciudad en cuidados intensivos.

“Los niños buenos se acuestan temprano”. Con esta frase se despiden algunos delincuentes que en los últimos días atemorizan a los habitantes de la capital por medio de volantes coercitivos. Y esta frase no es tan sólo un cándido consejo. Es una amenaza de

Fotoilustración Monique Vitelli

 muerte. Y aquel que ose andar por ahí a altas horas de la noche en algunos de esos barrios corre el riesgo de ser ajusticiado por la ‘limpieza social’. Este hecho es aterrador porque ya se han cometido varios asesinatos de indigentes y de jóvenes acusados de ser viciosos o delincuentes.
Pero los jóvenes de estos barrios no son los únicos que por estos días se sienten inseguros. Las madres ahora tienen que andar con los ojos bien abiertos porque hay una nueva modalidad que los criminales utilizan para robar bebés. El modus operandi consiste en persuadir a mujeres carentes de recursos para que les entreguen sus bebés con el argumento de que serán incluidos en programas de ayudas económicas.
Y los peatones, ni se diga. El problema del raponazo está entre los delitos más cometidos en la ciudad. Uno de los puntos en el que se cometen estos crímenes de manera cotidiana, sin que las autoridades puedan resolverlo, es en las inmediaciones de la Carrera 10, lugar en el que actualmente se adelanta la construcción de las nuevas troncales de Transmilenio. Y aunque la Policía Metropolitana asegura que diariamente son capturadas tres personas en flagrancia, o que en lo corrido del año ha incautado 22 armas de fuego y cerca de 18 mil gramos de sustancias psicoactivas, lo cierto es que en este sector de la ciudad hay grandes problemas de seguridad.
Hay otro tipo de delincuentes que actúan, digámoslo así, de manera más ‘profesional’. Estos son los fleteros. Ellos andan en motos, por lo general tienen cómplices en los bancos, y cuando una persona retira un monto considerable, ellos la abordan en la calle, la roban y se escabullen sin que las autoridades hagan algo. Uno de los casos más conocidos de esta modalidad le ocurrió a Luis Fernando Montoya, director técnico campeón de la Copa Libertadores, quien fue abaleado por fleteros que intentaron robarlo.
También regresa un monstruoso problema que parecía ya superado: el sicariato. Los casos en los últimos meses se han incrementado de manera alarmante. Una serie de asesinatos en una suerte de ajustes de cuentas se han venido propagando en la ciudad. Las alarmas se prendieron y las autoridades están alertas pero los asesinos a sueldo prosiguen con su macabro negocio.
Estos son tan sólo algunos de los hechos. Lo cierto es que día a día hay más denuncias sobre nuevas modalidades y sectores en los que continúan su avanzada los criminales. Así, ya se ha hecho insostenible la afirmación que hacía la administración cuando aseguraba que este era un problema de percepción.

LOS ARGUMENTOS
Algún sector de la opinión insistía en que la seguridad se había deteriorado de manera notoria. La administración aducía que era una cuestión de percepción, y de cifras. Pero la disputa fue resuelta por estudios realizados por la Cámara de Comercio de Bogotá y la Contraloría Distrital. Ahí se prendieron las alarmas, ya que se demostró, por las vías correspondientes, que Bogotá está en un inminente problema a costa de la inseguridad.
La Cámara de Comercio de Bogotá realizó una Encuesta de percepción y victimización, la cual determinó que el 55% de los habitantes de la ciudad afirma que se siente más inseguro en la ciudad, frente al 39% de finales del 2007, un porcentaje que no se presenta hace 11 años. Y lo más grave es que la proporción de personas que dice haber sido víctima de un delito llegó a 39% a finales de 2008, 13 puntos más que en el año inmediatamente anterior.
Con este estudio ya se hace evidente que ha habido retrocesos en este ámbito. Pero para quien aún tenga dudas, la Contraloría dio a conocer su informe, el cual muestra un aumento en los delitos de mayor impacto. Basados en cifras de Medicina Legal y la Policía Metropolitana se determinó que los homicidios se incrementaron un 4% en Bogotá, así como las muertes en accidentes de tránsito, los suicidios, las lesiones comunes y las lesiones en accidentes. La tasa de hurtos pasó de 321,5 por cada 100 mil habitantes a 373,5 en un año, con incrementos en robos de residencias y de personas.
Luego de que la administración conociera ambos estudios, algunos de sus voceros informaron que esta tendencia no existe tan sólo en Bogotá sino también en otras ciudades del país, lo cual, si bien es cierto, no ayuda a solucionar el problema.
Al respecto, el concejal Javier Palacio Mejía asegura: “La ciudad atraviesa uno de sus peores momentos en materia de seguridad. Nuestras calles se están convirtiendo en constantes trampas en donde nuestra integridad no puede ser garantizada. La actual administración no ha encontrado el camino para enfrentar estos problemas y ha enfrascado el debate en el contraste de cifras, en desmentir un porcentaje frente a otro, o en mostrar una mejoría sobre el papel, en comparación con la realidad palpable que se vive en las calles capitalinas.”
Mientras tanto, el alcalde Samuel Moreno Rojas reconoció que hay un deterioro bastante significativo de la seguridad, especialmente por asesinatos por encargo, por ajustes de cuentas y el recrudecimiento de la violencia por parte de las bandas organizadas del narcotráfico, fenómenos que también afectan a otras capitales de departamentos del país.
El mandatario anunció que llevará a cabo una cumbre de alcaldes de las principales ciudades del país para, mediante un ejercicio serio y concienzudo, definir estrategias que logren solucionar esta situación de inseguridad que se está adueñando de las más importantes urbes.

LAS CAUSAS
A diciembre de 2008, Bogotá contaba con un número aproximado de 10.923 policías efectivos profesionales, 5.806 auxiliares y 181 no uniformados. De ellos, 6.761 (61.9%) policías profesionales se encuentran prestando servicio de vigilancia, en las estaciones y subestaciones de los cuatro comandos operativos de seguridad ciudadana. El restante 38.1% adelanta actividades administrativas y servicios especializados.
Descontando novedades de personal y labores administrativas, Bogotá cuenta con 6.300 policías asignados a los CAI y Estaciones, distribuidos en 3 turnos de 8 horas cada uno; es decir que la ciudad tiene un número aproximado de 2.100 policías por cada turno. Y si se tiene en cuenta que el estándar internacional establece un policía por cada 250 habitantes, y Bogotá posee un policía por cada 710 habitantes, se concluiría que estamos un 304% por debajo de los estándares internacionales, y que Bogotá debería tener aproximadamente 30.400 agentes.
Por otro lado habrá que dejar claro que las políticas de seguridad no dependen del alcalde. La disposición de las fuerzas militares y de la policía, es de exclusivo dominio del Presidente de la República, así como la política general sobre seguridad ciudadana que debe ejecutarse en todo el territorio nacional. El Alcalde de Bogotá no tiene injerencia en la designación de los altos mandos, asignación del pie de fuerza ni en la determinación de la cantidad, distribución y localización de policías, y menos aún en los traslados y las remociones de los mismos.
¿Entonces, qué hacer? Primero aplaudir por un nuevo contingente de 300 policías que ha llegado a Bogotá. Pero hay que comprender que la fuerza policiva sigue siendo escasa por lo que hay que aprovechar al máximo los recursos con que se cuenta. Por eso dependemos de la idoneidad con que se realicen y controlen las estrategias para vencer esta problemática. A su vez, la policía tendrá que hacer lo suyo para ganarse la total confianza de los ciudadanos, para que se pueda promover la cultura de la denuncia y el trabajo, de mano de la comunidad.
De la buena administración de lo que se tiene depende que los hechos delictivos en la ciudad disminuyan. Por eso el concejal Javier Palacio, en su intervención durante el Foro de Seguridad Democrática para la ciudad, destacó cómo Bogotá se encuentra varios pasos atrás, en el tema de seguridad, frente al resto del país y entregó datos que respaldan su posición.
Palacio Mejía afirmó que la debilidad en la ejecución de los recursos por parte de las entidades distritales es evidente y citó como ejemplo el Fondo de Vigilancia y Seguridad, que en el 2007 tuvo un presupuesto para inversión directa de $111 mil millones de pesos, según estudio de la Veeduría Distrital. Sin embargo, sólo ejecutó el 55.7% y realizó giró el 23.5%. Por lo que concluyó que es “necesario profundizar en una articulación de las estrategias nacionales y distritales que permitan obtener resultados a partir de políticas aplicadas en diversas esferas territoriales”.
En definitiva, aunque ya se reconoció que hay una problemática agravada, aún hay un largo listado de tareas por hacer. Lo único claro es que hay que adoptar una serie de medidas para que la tendencia positiva de años anteriores en Bogotá, en materia de seguridad, no se eche al cesto de la basura. Por otro lado, no se pueden desconocer los esfuerzos que la administración distrital han realizado para acabar con el problema, pero también hay que ser claros y decir que nunca será suficiente.
Mientras tanto, el comandante de la Policía Metropolitana, general Rodolfo Palomino, afirma que están actuando “con firmeza contra la delincuencia” y revela que este año han desmantelado 30 bandas. “Yo voy a todas partes y la gente me felicita”, y a eso también habrá que decir que nunca será suficiente.
 

 


 

En palabras del Contralor Distrital Miguel Ángel Morales Russi

 

El problema de la criminalidad en Bogotá, y en especial el surgimiento del sicariato es preocupante. El hecho de que ocurran tres casos de este tipo en un solo día sugiere que se está presentando un desplazamiento de las mafias hacia la ciudad y a sectores cercanos, que lo único que buscan es venir a ocultarse.

Esto es también reflejo de que es hora de comenzar un trabajo fuerte con las autoridades para descifrar el mapa de la inseguridad en la ciudad, de tal manera que puedan detectarse las vendettas, los grupos ilegales y los cobros de cuentas que se están ejecutando en la ciudad, lo cual requiere que se enciendan las alarmas sobre esta situación.

Estos hechos obligan a que la Policía ejecute acciones de inteligencia para determinar de dónde llegan a desestabilizar la tranquilidad de la ciudad. Estos delincuentes encuentran en Bogotá la posibilidad de manejar un bajo perfil y pueden camuflarse, aunque es un fenómeno que poco a poco se hace evidente, por ejemplo, cuando se encuentran circulando vehículos de más de cien millones de pesos o cuando realizan unas edificaciones en algunas zonas y resulta que son estrafalarias.

Esto se debe a que el crecimiento de la ciudad ha generado un fenómeno sociológico que es el del anonimato, y en una ciudad de ocho millones de habitantes es fácil que se mezclen y que no llamen tanto la atención. Ya he conversado sobre el tema con el General Rodolfo Palomino y se están tomando las acciones del caso, y no sólo sobre éste, sino por los demás temas de seguridad que atañen a Bogotá.
 



 

 Su opinión sobre este artículo:

Nombre:

Correo-e

Sus comentarios:



 

 



La otra visión de la capital
Carrera 5 No 70A - 19
tel: (571) 8073982
redaccion@ph.com.co
® 2009