Editorial
¿Está más cerca el Metro de Bogotá?
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Está por vencerse el plazo de
seis meses que tiene el
consorcio Sener para presentar
el trazado del Metro de Bogotá,
al que cada vez le coquetean más
los constructores extranjeros de
esos sistemas de transporte. El
alcalde, cuando decidió extender
el pico y placa a catorce horas,
anunció que a finales de marzo
se tendrían noticias del más
importante proyecto de su
administración. Y las nuevas
están por conocerse porque sobre
ese tema hablarán en su nuevo
encuentro el Presidente Alvaro
Uribe y el alcalde Samuel
Moreno.
Es importante que se verifiquen
con exactitud las cifras, que se
haga una clara explicación de la
propuesta a los bogotanos y que
se determine si es viable o no
echar a andar los diseños y los
otros aspectos que deben ir en
consonancia con la primera
etapa. Las informaciones deben
ser precisas para impedir que
los cientos de “opinólogos”
confundan a la ciudadanía que ya
ha padecido bastante con los
problemas de movilidad.
El tiempo corre y a la
administración distrital le
corresponde buscar caminos de
entendimiento para que la Nación
se comprometa en la búsqueda de
recursos para la ejecución del
Metro, proyecto que generaría
empleo y grandes beneficios para
la gente, que dedica demasiado
tiempo para desplazarse a sus
lugares de trabajo y a sus
hogares. Las instancias
gubernamentales tienen que
hablar el mismo lenguaje para
que ese sistema de transporte
masivo vaya dando pasos hacia la
realidad.
La noticia del Metro tendrá que
hacerse pública en el momento en
que se verifiquen todos los
aspectos y se conozcan las
posibilidades reales o se defina
que se irán resolviendo en el
camino. En este momento hay un
comprensible desaliento causado
por la crisis económica que nos
afecta grandemente. Los
blindajes tantas veces
garantizados no aguantaron el
primer ventarrón. Y, además, no
se ha disipado el malestar
causado por los errores en las
cifras en las que se apalancó la
administración para reiterar la
continuidad del pico y placa
extendido.
A los asesores de la
administración no se les puede
olvidar que a la gente hay que
hablarle con la verdad y
motivarla a sumarse a los
esfuerzos que hace la capital
por mejorar la calidad de vida
de todos y juntos solucionar uno
de los problemas que con mayor
fuerza la afectan: la movilidad.
Si el anuncio es que habrá
Metro, hay que salir con un
argumento cargado de optimismo y
“montar a la gente de una vez en
el vagón de la esperanza”. Y,
además, pedirles a los
conocedores del tema que
orienten a la ciudadanía, que le
expliquen los pros y los contras
con objetividad, con seriedad,
desprovistos de cargas
politiqueras y de amarguras
porque no fueron ellos los que
pusieron la primera piedra. Como
lo dijimos en otra oportunidad,
emprender una gran campaña para
que los habitantes de la capital
empiecen a quererlo desde ya y
lo esperen con paciencia. Que se
busquen fórmulas para que todos
los habitantes de la ciudad
entiendan las molestias y los
años que tarda en ejecutarse un
proyecto de esa magnitud.
Los bogotanos, por su parte, que
votaron por la propuesta del
Metro, deberán asumir el
compromiso de colaborar y de
hacer la veeduría a un asunto
que involucra por mucho tiempo
los recursos de la capital se
transformen en una gran obra que
estará al servicio de todos.
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Si el anuncio es que habrá Metro, hay
que salir con un argumento cargado de optimismo y
“montar a la gente de una vez en el vagón de la
esperanza”.
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