Bogotá D.C.,  abril de 2009

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Foto María Fernanda Amézquita
Así lo expresa el gerente de la entidad, Henry Jair García González
La Lotería de Bogotá, un
motor de desarrollo social

Hay que garantizarle la seguridad social a los loteros, quienes podrán escoger su reemplazo y prepararlo en la Escuela de Relevo Generacional.

….!Cayó la Lotería en Bogotá! La voz, después e un largo silencio, de nuevo corre… ¿Por qué de un momento a otro se anuncia con bombos y platillos que la entidad del Distrito que más billete da hace rico a alguien más? Por razones de seguridad, por un tiempo, no se informaba con tanta algarabía que un residente de la capital se hizo millonario. “Hay que acabar con el mito de que las loterías no se las ganan, que están rodeadas de acciones fraudulentas y que por pertenecer a la categoría de los juegos de azar no cumplen con lo que ofrecen. De pronto no se ha hecho la publicidad para ilustrar que la lotería se la ganan. La de Bogotá, en 2008, pagó cerca de 20 mil millones en premios y este año van más de 8.000 millones en poder del público. Así
lo explica el encargado de velar que reine la transparencia en el proceso, Henry Jair García, odontólogo y abogado. Como gerente, traza las políticas para que el proceso de sorteo se haga bajo los más estrictos parámetros de rectitud y la veeduría permanente de los entes de control.

A la bolsa común
Y como conocedor del sector de la salud, advierte a los compradores de la Lotería de Bogotá que cada peso que invierten en este juego contribuye con más de 70.000 millones de pesos al año para el bienestar de los colombianos. Pide una y otra vez que a la ciudadanía le quede claro que la entidad que dirige es un importante generador de recursos para la salud. Y aclara que no es la Lotería de Bogotá la que decide qué hacer con la plata que recauda. Ella va al Fondo Financiero de la Salud y éste autónomamente define en qué invertirlos. Por ejemplo, García González no sabe cuánto de lo que se envió al Fondo ayudó a la puesta en servicio del Hospital de Ciudad Bolívar, de tercer nivel, porque todo va a una bolsa que llenan entre varios y que maneja la Secretaría Distrital de Salud.
El Fondo es autónomo y le llegan recursos del Sistema general de Participaciones, propios del DC, del Fondo de Solidaridad y Garantías, de los monopolios rentísticos y de las loterías foráneas que pagan impuesto a Bogotá.
Cuando se mejoran las coberturas del sisbén, cuando se atiende una amplia población de los estratos 1 y 2 de la población, cuando se construyen centros de salud y se dotan hospitales, ahí hay un grano de arena que pone la Lotería de Bogotá, con sus aportes.

Para crecer y mejorar
Pero no siempre los recursos que genera la Lotería de Bogotá se han destinado a la salud. Ella ha sido un motor de desarrollo. Antes de la ley de monopolio de rentas, se generaron recursos para comprar los parques Simón Bolívar, Salitre Mágico, los centros sociales de San Cristóbal y La Victoria, varios hogares de Bienestar Social. También se ejecutaron vías que hacen parte del desarrollo de la infraestructura social del DC.
Muchos de los centros de recreación que hoy dependen del Idrd se hicieron con recursos de la Lotería de Bogotá, donde la Subdirección de Parques estaba adscrita a esa entidad. Hay que adquirir sentido de pertenencia para que los bogotanos no olviden que sus aportes han permitido crecer y mejorar la calidad de vida de la ciudad.
Pero esos beneficios también los ha posibilitado la Lotería de Cundinamarca, dueña de los predios donde funciona el Museo Nacional. Las loterías son generadoras de espacios para fomentar en las nuevas generaciones prácticas culturales, deportivas, musicales, juegos callejeros, que eviten prácticas inadecuadas para los jóvenes Por eso trabajamos de la mano con la Secretaría de Cultura, con las ligas deportivas, con los equipos del fútbol profesional, con los dirigentes deportivos, explica Henry García González.

Como los herederos
Pero para que haya desarrollo social, la lotería tiene que desplegar una gigantesca labor comercial sustentada en las ventas al público. “Es sustancial el apoyo de la gente. Igual hay que velar por los loteros, que ponen el producto en manos del consumidor, semana a semana, y no han tenido el reconocimiento que merecen, no tienen seguridad social. La de ellos es una vinculación comercial no laboral. Reciben una bonificación por venta y listo”.
Por eso, varias dependencias del Distrito están empeñadas en garantizarles el acceso a la salud a través del sisben y lideran un proyecto de ley que garantice la seguridad social a todos los loteros del país. En otras palabras que tengan cesantías, salud, pensiones y cubrimiento de riesgos profesionales. Los recursos saldrían de un fondo creado para ellos.
Otro de los propósitos es liberarlos de la semi-informalidad de hoy y se profesionalicen. “Los loteros envejecen y se quiere que los remplacen miembros de sus familias, para eso es la Escuela de Relevo Generacional. La Universidad Distrital y el Sena diploman a las personas que ellos elijan para ocupar el lugar que ellos dejen cesante”.
La esencia del tema es profesionalizarlos y formarlos y sumarlos a los proyectos de la Secretaría de Desarrollo Económico para que a través de banca capital los impulse.

Microempresas con oportunidades
Así como el aumento en el consumo de vinos y licores importados ha golpeado las rentas departamentales, existe la urgencia de modernizar los juegos de azar. A los jóvenes les gusta más un proceso de juegos con máquinas, computadores y tecnológicos. Y ya hay buenas noticias. “Con la Secretaría de Desarrollo Económico se conseguirán recursos para crear un canal de lotería propio, ya lo tenemos registrado. Luego, hacer una sociedad de economía mixta entre DC y vendedores de loterías y convertir a los loteros en microempresarios. Los prepararemos para tener una autopista tecnológica diseñada para montar microempresas. En ellas pueden vender pines, recargas de teléfonos, tiquetes de Transmilenio, recibir el pago de servicios públicos, de impuestos distritales. No es un vendedor ambulante sino un microempresario con oportunidades”, explica el gerente de la Lotería de Bogotá.

Hay disminución en la venta
Antes del 82 las loterías tenían ventas multimillonarias, con actividad próspera, en la mente del colombiano hacían parte de la canasta familiar porque él es jugador. Eran el único producto de esa especie en el mercado legal. Se desarrollaron las rifas, el chance y eso cambió la torta del mercado.
La ley 643 y las nuevas tendencias de juegos introducen novedades como Ganagol, baloto, loterías instantáneas, fútbol, gallos y no se dotó a las loterías de herramientas para actualizarse, modernizarse, dinamizarse y flexibilizarse a los nuevos mercados y hubo una gran disminución de ventas y eso llevó a la crisis a muchas loterías, pero sostuvieron a las más sólidas.
Hoy, la idea es dotarlas para que en su portafolio entren nuevos productos: la instantánea, el miniloto. “Las apuestas son de las loterías pero son entregadas en concesión porque ellas no las pueden operar. En Bogotá el chance puede vender entre 400 y 450 mil millones en el año y entre 1.300 y 1.400 millones de pesos diarios. Son cifras importantes como industria”.
Pero los compradores no pueden descuidarse con los premios menores. La mayoría está pendiente del mayor y los secos grandes y se olvidan de los demás y, en este momento, hay unos 4.000 millones de premios sin reclamar.
“Las loterías de fin de semana venden más porque pagan los viernes o sábados y la gente las compra con la idea de mejorar su nivel de vida, le apuestan a un golpe de suerte”.


 

Muchos de los parques que funcionan en Bogotá fueron dotados con recursos de la que más billete da.

 

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Cómo juega la lotería


Hay un protocolo
1. Hora y media antes se verifica la devolución ante la Superintendencia para decir qué billetes no entran al sorteo porque no se vendieron.
2. Es una urna cerrada y para cada sorteo hay delegados diferentes que no se conocen entre sí y vienen de entidades distintas. Eso tiene unos sellos y se levantan ante 5 cámaras que siguen el proceso, se graban unos CD y se entregan copias a los órganos de control. Esas cámaras rodean la urna para verificar que no hay manipulación.
3. Cuando se abre la urna se seleccionan las baloteras, hay de varios tipos y se guardan al azar. La numeración cada ocho días es diferente y el delegado de Gobierno define la numeración del 1 al 8 y sólo entran en juego dos. Todas son iguales.
4. Esas baloteras están selladas y se abren en presencia de las cámaras y delegados y luego las pesan en microgramera. El que hace este procedimiento usa guantes para que el sudor o el polvo no las afecten su peso, si una balota no pesa igual a las otras hay que cambiarla y eso queda registrado en una planilla.
Una vez sale el número, un funcionario sabe en qué ciudad y qué distribuidor, vendió el billete o una fracción. El distribuidor sabe a qué lotero le entregó y contacta la persona. Cada semana son 17.000 ganadores, todos tienen que ir a la tesorería y el tesorero informa al gerente cuando se trata del mayor.
Entonces, se organiza una reunión con el ganador. Un 80 por ciento son humildes. Alguien tuvo que prestar para el pasaje para venir por el premio.
 


 

 



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