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María Fernanda Amézquita |
Así lo expresa el gerente
de la entidad, Henry Jair García González
La Lotería de Bogotá, un
motor de desarrollo social
Hay que garantizarle
la seguridad social a los loteros, quienes
podrán escoger su reemplazo y prepararlo en
la Escuela de Relevo Generacional.
….!Cayó la Lotería en Bogotá! La voz,
después e un largo silencio, de nuevo corre…
¿Por qué de un momento a otro se anuncia con
bombos y platillos que la entidad del
Distrito que más billete da hace rico a
alguien más? Por razones de seguridad, por
un tiempo, no se informaba con tanta
algarabía que un residente de la capital se
hizo millonario. “Hay que acabar con el mito
de que las loterías no se las ganan, que
están rodeadas de acciones fraudulentas y
que por pertenecer a la categoría de los
juegos de azar no cumplen con lo que
ofrecen. De pronto no se ha hecho la
publicidad para ilustrar que la lotería se
la ganan. La de Bogotá, en 2008, pagó cerca
de 20 mil millones en premios y este año van
más de 8.000 millones en poder del público.
Así
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lo explica el encargado de
velar que reine la transparencia en el
proceso, Henry Jair García, odontólogo y
abogado. Como gerente, traza las políticas
para que el proceso de sorteo se haga bajo
los más estrictos parámetros de rectitud y
la veeduría permanente de los entes de
control.
A la bolsa común
Y como conocedor del sector de la salud,
advierte a los compradores de la Lotería de
Bogotá que cada peso que invierten en este
juego contribuye con más de 70.000 millones
de pesos al año para el bienestar de los
colombianos. Pide una y otra vez que a la
ciudadanía le quede claro que la entidad que
dirige es un importante generador de
recursos para la salud. Y aclara que no es
la Lotería de Bogotá la que decide qué hacer
con la plata que recauda. Ella va al Fondo
Financiero de la Salud y éste autónomamente
define en qué invertirlos. Por ejemplo,
García González no sabe cuánto de lo que se
envió al Fondo ayudó a la puesta en servicio
del Hospital de Ciudad Bolívar, de tercer
nivel, porque todo va a una bolsa que llenan
entre varios y que maneja la Secretaría
Distrital de Salud.
El Fondo es autónomo y le llegan recursos
del Sistema general de Participaciones,
propios del DC, del Fondo de Solidaridad y
Garantías, de los monopolios rentísticos y
de las loterías foráneas que pagan impuesto
a Bogotá.
Cuando se mejoran las coberturas del sisbén,
cuando se atiende una amplia población de
los estratos 1 y 2 de la población, cuando
se construyen centros de salud y se dotan
hospitales, ahí hay un grano de arena que
pone la Lotería de Bogotá, con sus aportes.
Para crecer y mejorar
Pero no siempre los recursos que genera la
Lotería de Bogotá se han destinado a la
salud. Ella ha sido un motor de desarrollo.
Antes de la ley de monopolio de rentas, se
generaron recursos para comprar los parques
Simón Bolívar, Salitre Mágico, los centros
sociales de San Cristóbal y La Victoria,
varios hogares de Bienestar Social. También
se ejecutaron vías que hacen parte del
desarrollo de la infraestructura social del
DC.
Muchos de los centros de recreación que hoy
dependen del Idrd se hicieron con recursos
de la Lotería de Bogotá, donde la
Subdirección de Parques estaba adscrita a
esa entidad. Hay que adquirir sentido de
pertenencia para que los bogotanos no
olviden que sus aportes han permitido crecer
y mejorar la calidad de vida de la ciudad.
Pero esos beneficios también los ha
posibilitado la Lotería de Cundinamarca,
dueña de los predios donde funciona el Museo
Nacional. Las loterías son generadoras de
espacios para fomentar en las nuevas
generaciones prácticas culturales,
deportivas, musicales, juegos callejeros,
que eviten prácticas inadecuadas para los
jóvenes Por eso trabajamos de la mano con la
Secretaría de Cultura, con las ligas
deportivas, con los equipos del fútbol
profesional, con los dirigentes deportivos,
explica Henry García González.
Como los herederos
Pero para que haya desarrollo social, la
lotería tiene que desplegar una gigantesca
labor comercial sustentada en las ventas al
público. “Es sustancial el apoyo de la
gente. Igual hay que velar por los loteros,
que ponen el producto en manos del
consumidor, semana a semana, y no han tenido
el reconocimiento que merecen, no tienen
seguridad social. La de ellos es una
vinculación comercial no laboral. Reciben
una bonificación por venta y listo”.
Por eso, varias dependencias del Distrito
están empeñadas en garantizarles el acceso a
la salud a través del sisben y lideran un
proyecto de ley que garantice la seguridad
social a todos los loteros del país. En
otras palabras que tengan cesantías, salud,
pensiones y cubrimiento de riesgos
profesionales. Los recursos saldrían de un
fondo creado para ellos.
Otro de los propósitos es liberarlos de la
semi-informalidad de hoy y se
profesionalicen. “Los loteros envejecen y se
quiere que los remplacen miembros de sus
familias, para eso es la Escuela de Relevo
Generacional. La Universidad Distrital y el
Sena diploman a las personas que ellos
elijan para ocupar el lugar que ellos dejen
cesante”.
La esencia del tema es profesionalizarlos y
formarlos y sumarlos a los proyectos de la
Secretaría de Desarrollo Económico para que
a través de banca capital los impulse.
Microempresas con oportunidades
Así como el aumento en el consumo de vinos y
licores importados ha golpeado las rentas
departamentales, existe la urgencia de
modernizar los juegos de azar. A los jóvenes
les gusta más un proceso de juegos con
máquinas, computadores y tecnológicos. Y ya
hay buenas noticias. “Con la Secretaría de
Desarrollo Económico se conseguirán recursos
para crear un canal de lotería propio, ya lo
tenemos registrado. Luego, hacer una
sociedad de economía mixta entre DC y
vendedores de loterías y convertir a los
loteros en microempresarios. Los
prepararemos para tener una autopista
tecnológica diseñada para montar
microempresas. En ellas pueden vender pines,
recargas de teléfonos, tiquetes de
Transmilenio, recibir el pago de servicios
públicos, de impuestos distritales. No es un
vendedor ambulante sino un microempresario
con oportunidades”, explica el gerente de la
Lotería de Bogotá.
Hay disminución en la venta
Antes del 82 las loterías tenían ventas
multimillonarias, con actividad próspera, en
la mente del colombiano hacían parte de la
canasta familiar porque él es jugador. Eran
el único producto de esa especie en el
mercado legal. Se desarrollaron las rifas,
el chance y eso cambió la torta del mercado.
La ley 643 y las nuevas tendencias de juegos
introducen novedades como Ganagol, baloto,
loterías instantáneas, fútbol, gallos y no
se dotó a las loterías de herramientas para
actualizarse, modernizarse, dinamizarse y
flexibilizarse a los nuevos mercados y hubo
una gran disminución de ventas y eso llevó a
la crisis a muchas loterías, pero
sostuvieron a las más sólidas.
Hoy, la idea es dotarlas para que en su
portafolio entren nuevos productos: la
instantánea, el miniloto. “Las apuestas son
de las loterías pero son entregadas en
concesión porque ellas no las pueden operar.
En Bogotá el chance puede vender entre 400 y
450 mil millones en el año y entre 1.300 y
1.400 millones de pesos diarios. Son cifras
importantes como industria”.
Pero los compradores no pueden descuidarse
con los premios menores. La mayoría está
pendiente del mayor y los secos grandes y se
olvidan de los demás y, en este momento, hay
unos 4.000 millones de premios sin reclamar.
“Las loterías de fin de semana venden más
porque pagan los viernes o sábados y la
gente las compra con la idea de mejorar su
nivel de vida, le apuestan a un golpe de
suerte”. |
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| Muchos de los parques que
funcionan en Bogotá fueron dotados con recursos
de la que más billete da. |
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artículo: |
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| Cómo juega
la lotería
Hay un protocolo
1. Hora y media antes se verifica la devolución
ante la Superintendencia para decir qué billetes
no entran al sorteo porque no se vendieron.
2. Es una urna cerrada y para cada sorteo hay
delegados diferentes que no se conocen entre sí
y vienen de entidades distintas. Eso tiene unos
sellos y se levantan ante 5 cámaras que siguen
el proceso, se graban unos CD y se entregan
copias a los órganos de control. Esas cámaras
rodean la urna para verificar que no hay
manipulación.
3. Cuando se abre la urna se seleccionan las
baloteras, hay de varios tipos y se guardan al
azar. La numeración cada ocho días es diferente
y el delegado de Gobierno define la numeración
del 1 al 8 y sólo entran en juego dos. Todas son
iguales.
4. Esas baloteras están selladas y se abren en
presencia de las cámaras y delegados y luego las
pesan en microgramera. El que hace este
procedimiento usa guantes para que el sudor o el
polvo no las afecten su peso, si una balota no
pesa igual a las otras hay que cambiarla y eso
queda registrado en una planilla.
Una vez sale el número, un funcionario sabe en
qué ciudad y qué distribuidor, vendió el billete
o una fracción. El distribuidor sabe a qué
lotero le entregó y contacta la persona. Cada
semana son 17.000 ganadores, todos tienen que ir
a la tesorería y el tesorero informa al gerente
cuando se trata del mayor.
Entonces, se organiza una reunión con el
ganador. Un 80 por ciento son humildes. Alguien
tuvo que prestar para el pasaje para venir por
el premio.
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