LOS FRAUDES SE ADUEÑAN DE
LA CIUDAD
Con la tarifa a la
contra
Según una
investigación realizada por el concejal
Javier Lastra, 17.500 taxis de Bogotá tienen
su taxímetro adulterado, esto quiere decir
que la mitad de ellos tiene algo qué
esconder. Historia de una falsía.
Las cosas de la ciudad van hacia el
precipicio. El civismo, que con tanto
esfuerzo se consolidó en esta urbe, se ha
deteriorado de manera preocupante. Cada vez
son menos los que respetan las normas y día
a día son más quienes hallan el modo de
escabullirse a las medidas adoptadas para
vivir en armonía. Ejemplo de ello el
cincuenta por ciento de los taxis de Bogotá,
los cuales, según un estudio adelantado por
el concejal Javier Lastra, |
Fotoilustración María Fernanda Amézquita |
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tienen sus taxímetros
adulterados. Dicho en otras palabras,
estamos patas arriba y no todo es culpa de
la administración, tal como muchos están
interesados en hacerlo parecer.
Las quejas de los ciudadanos son múltiples.
Que el pico y placa, que la movilidad, que
desempleo, que los vendedores ambulantes,
que el metro sí, que el metro no, que DMG le
dio dinero al personero, y así muchos
dedican sus horas y sus días a criticar y
pocos a construir. Todos miran la paja en el
ojo ajeno. Cada quien pelea por los huecos y
trancones, pero pocos ceden el paso,
respetan las cebras o cumplen con las normas
de tránsito. Y cuando se pueden transgredir
las normas, ¡ni qué decir!
Es alarmante lo que está pasando en Bogotá.
Cada día son más los ciudadanos que se
saltan la ley. Por ejemplo, a raíz de la
puesta en marcha del pico y placa de 14
horas ha habido un aumento dramático en el
tráfico ilegal de placas. Investigaciones
han determinado que hay varios puntos clave
en los que se venden placas. Así es que
algunos ciudadanos se han brincado la norma,
ya que cambian a su antojo las placas y no
tienen inconveniente para sacar su automóvil
cualquier día de la semana.
Un día este periodista conversaba con un
taxista acerca del tráfico ilegal de placas.
El señor conductor se reía
desproporcionadamente como afirmando con esa
risa nefasta que eso aquí en Bogotá es pan
nuestro de cada día. “Hermano -dijo- en el
Siete de Agosto usted consigue lo que
quiera. No sólo placas, sino cualquier cosa.
No ve que allá hay deshuesaderos (desguasaderos)”.
Plop.
Entonces ¿la ley está para ser violada?
Sacan una norma y ya se han inventado la
manera de pasar sobre ella. En el caso que
nos atañe, el de los taxímetros, el concejal
Javier Lastra denunció que los abusos de
algunos -porque no son todos- taxistas
generan pérdidas anuales para los usuarios
superiores a los trescientos millones de
pesos: una persona que gana el salario
mínimo tendría que trabajar unos 50 años sin
gastar un peso para reunir esta suma.
El cálculo de la Secretaría de la Movilidad
es que cinco de cada 10 taxímetros está
adulterado, lo que significa que de los 35
mil taxis que circulan diariamente en la
capital, 17.500 cobran más de lo debido. Esa
es una cifra gigantesca para una ciudad que
se precia de ser una de las más cívicas del
país. Pero el problema no tiene tanto que
ver con la poca vigilancia sino con la falta
de honestidad y respeto por las leyes de
algunos habitantes de la capital colombiana.
Aquí la cuestión no se puede volver
represiva, por eso hay que hacer énfasis en
los valores y principios éticos y cívicos.
Luego de las denuncias del Concejal Javier
Lastra en torno a la poca vigilancia que le
hacen a los taxímetros y la falta de
reglamentación a los talleres que los
fabrican y calibran, la Secretaría de
Movilidad, en un trabajo conjunto con el
Concejal, inició un plan de acción para
mejorar esta situación que afecta a miles de
usuarios de taxis.
Según indicó la Subsecretaria de Movilidad
Ángela Arenas y Aida Ospina, el concejal
Lastra ha puesto en marcha un plan de acción
que está compuesto por siete fases. La idea
es que en junio se hayan tomado las medidas
correctivas para esta problemática.
Voceros del cabildante aseguraron que el
plan de acción que pondrá en cintura de
manera definitiva los taxímetros adulterados
contempla los siguientes pasos: la
expedición de una reglamentación para la
acreditación de talleres que fabrican y
calibran taxímetros, adelantar operativos
para la detección de taxímetros adulterados
o descalibrados, campañas pedagógicas para
que usuarios denuncien, se creará un banco
de datos de talleres y se expedirán
licencias de funcionamiento para los
establecimientos que fabriquen o vendan
taxímetros.
“Las cifras de taxímetros adulterados son
alarmantes, así lo demostré con los datos
que di a conocer en debates basados en
documentos de la Secretaría de Movilidad,
encuestas a usuarios, visitas a talleres de
taxímetros y centros de diagnóstico
automotriz. La Secretaria de Movilidad
entendió que es un problema y que debe
comenzar acciones eficientes para que se les
preste un servicio honesto a los miles de
usuarios que a diario utilizan taxis”,
señaló el Concejal.
“Llegamos a esta preocupante cifra luego de
una investigación en el mes de diciembre,
cuando visitamos y realizamos una encuesta a
por lo menos 10 de los 60 talleres que
arreglan o calibran taxímetros. Los dueños
de esto sitios admiten que, en promedio,
cinco de taxímetros que llegan para
mantenimiento tienen algún tipo de
alteración", aseguró Lastra.
Uno de los factores por los que esta
práctica ilegal es tan abundante es por la
gran facilidad que hay para alterar un
taxímetro. Esto fue respaldado por Jorge
Armando Carrero, representante de la
Confederación de Fabricantes de Taxímetros,
quien se mostró preocupado por esta
situación y dijo que la mayoría de
taxímetros son obsoletos y fáciles de
intervenir.
Las malas prácticas hacen parte del día a
día de la capital. Muchos critican pero son
tan sólo unos cuantos los que actúan. ¿Y
mientras tanto? Pues lo único que queda por
hacer es que los ciudadanos denuncien a
aquellos taxistas que le cobren más de la
cuenta. Y confiar en Dios en que la trampa
deje de estar por encima de la moral o, si
se quiere, de la ética. |