Bogotá D.C.,  abril de 2009

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LOS FRAUDES SE ADUEÑAN DE LA CIUDAD
Con la tarifa a la contra
Según una investigación realizada por el concejal Javier Lastra, 17.500 taxis de Bogotá tienen su taxímetro adulterado, esto quiere decir que la mitad de ellos tiene algo qué esconder. Historia de una falsía.

Las cosas de la ciudad van hacia el precipicio. El civismo, que con tanto esfuerzo se consolidó en esta urbe, se ha deteriorado de manera preocupante. Cada vez son menos los que respetan las normas y día a día son más quienes hallan el modo de escabullirse a las medidas adoptadas para vivir en armonía. Ejemplo de ello el cincuenta por ciento de los taxis de Bogotá, los cuales, según un estudio adelantado por el concejal Javier Lastra,


Fotoilustración María Fernanda Amézquita

tienen sus taxímetros adulterados. Dicho en otras palabras, estamos patas arriba y no todo es culpa de la administración, tal como muchos están interesados en hacerlo parecer.
Las quejas de los ciudadanos son múltiples. Que el pico y placa, que la movilidad, que desempleo, que los vendedores ambulantes, que el metro sí, que el metro no, que DMG le dio dinero al personero, y así muchos dedican sus horas y sus días a criticar y pocos a construir. Todos miran la paja en el ojo ajeno. Cada quien pelea por los huecos y trancones, pero pocos ceden el paso, respetan las cebras o cumplen con las normas de tránsito. Y cuando se pueden transgredir las normas, ¡ni qué decir!
Es alarmante lo que está pasando en Bogotá. Cada día son más los ciudadanos que se saltan la ley. Por ejemplo, a raíz de la puesta en marcha del pico y placa de 14 horas ha habido un aumento dramático en el tráfico ilegal de placas. Investigaciones han determinado que hay varios puntos clave en los que se venden placas. Así es que algunos ciudadanos se han brincado la norma, ya que cambian a su antojo las placas y no tienen inconveniente para sacar su automóvil cualquier día de la semana.
Un día este periodista conversaba con un taxista acerca del tráfico ilegal de placas. El señor conductor se reía desproporcionadamente como afirmando con esa risa nefasta que eso aquí en Bogotá es pan nuestro de cada día. “Hermano -dijo- en el Siete de Agosto usted consigue lo que quiera. No sólo placas, sino cualquier cosa. No ve que allá hay deshuesaderos (desguasaderos)”. Plop.
Entonces ¿la ley está para ser violada? Sacan una norma y ya se han inventado la manera de pasar sobre ella. En el caso que nos atañe, el de los taxímetros, el concejal Javier Lastra denunció que los abusos de algunos -porque no son todos- taxistas generan pérdidas anuales para los usuarios superiores a los trescientos millones de pesos: una persona que gana el salario mínimo tendría que trabajar unos 50 años sin gastar un peso para reunir esta suma.
El cálculo de la Secretaría de la Movilidad es que cinco de cada 10 taxímetros está adulterado, lo que significa que de los 35 mil taxis que circulan diariamente en la capital, 17.500 cobran más de lo debido. Esa es una cifra gigantesca para una ciudad que se precia de ser una de las más cívicas del país. Pero el problema no tiene tanto que ver con la poca vigilancia sino con la falta de honestidad y respeto por las leyes de algunos habitantes de la capital colombiana. Aquí la cuestión no se puede volver represiva, por eso hay que hacer énfasis en los valores y principios éticos y cívicos.
Luego de las denuncias del Concejal Javier Lastra en torno a la poca vigilancia que le hacen a los taxímetros y la falta de reglamentación a los talleres que los fabrican y calibran, la Secretaría de Movilidad, en un trabajo conjunto con el Concejal, inició un plan de acción para mejorar esta situación que afecta a miles de usuarios de taxis.
Según indicó la Subsecretaria de Movilidad Ángela Arenas y Aida Ospina, el concejal Lastra ha puesto en marcha un plan de acción que está compuesto por siete fases. La idea es que en junio se hayan tomado las medidas correctivas para esta problemática.
Voceros del cabildante aseguraron que el plan de acción que pondrá en cintura de manera definitiva los taxímetros adulterados contempla los siguientes pasos: la expedición de una reglamentación para la acreditación de talleres que fabrican y calibran taxímetros, adelantar operativos para la detección de taxímetros adulterados o descalibrados, campañas pedagógicas para que usuarios denuncien, se creará un banco de datos de talleres y se expedirán licencias de funcionamiento para los establecimientos que fabriquen o vendan taxímetros.
“Las cifras de taxímetros adulterados son alarmantes, así lo demostré con los datos que di a conocer en debates basados en documentos de la Secretaría de Movilidad, encuestas a usuarios, visitas a talleres de taxímetros y centros de diagnóstico automotriz. La Secretaria de Movilidad entendió que es un problema y que debe comenzar acciones eficientes para que se les preste un servicio honesto a los miles de usuarios que a diario utilizan taxis”, señaló el Concejal.
“Llegamos a esta preocupante cifra luego de una investigación en el mes de diciembre, cuando visitamos y realizamos una encuesta a por lo menos 10 de los 60 talleres que arreglan o calibran taxímetros. Los dueños de esto sitios admiten que, en promedio, cinco de taxímetros que llegan para mantenimiento tienen algún tipo de alteración", aseguró Lastra.
Uno de los factores por los que esta práctica ilegal es tan abundante es por la gran facilidad que hay para alterar un taxímetro. Esto fue respaldado por Jorge Armando Carrero, representante de la Confederación de Fabricantes de Taxímetros, quien se mostró preocupado por esta situación y dijo que la mayoría de taxímetros son obsoletos y fáciles de intervenir.
Las malas prácticas hacen parte del día a día de la capital. Muchos critican pero son tan sólo unos cuantos los que actúan. ¿Y mientras tanto? Pues lo único que queda por hacer es que los ciudadanos denuncien a aquellos taxistas que le cobren más de la cuenta. Y confiar en Dios en que la trampa deje de estar por encima de la moral o, si se quiere, de la ética.

 


 

- Cada quien pelea por los huecos y trancones, pero pocos ceden el paso, respetan las cebras o cumplen con las normas de tránsito. Y cuando se pueden transgredir las normas, ¡ni qué decir!

- El cálculo de la Secretaría de la Movilidad es que cinco de cada 10 taxímetros está adulterado, lo que significa que de los 35 mil taxis que circulan diariamente en la capital, 17.500 cobran más de lo debido.

- “La Secretaria de Movilidad entendió que es un problema y que debe comenzar a realizar acciones eficientes para que se les preste un servicio honesto a los miles de usuarios que a diario utilizan taxis”. Javier Lastra



 

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De acuerdo con el artículo 2° del Código Nacional de Tránsito Ley 769 del 2000 se define como: Dispositivo instalado en un taxi para liquidar el costo del servicio público a una tarifa oficialmente autorizada.

 


 

 



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